"Porque el tiempo es vida, y la vida reside en el corazón" - Michael Ende
viernes, 23 de noviembre de 2012
En pie
Por todas aquellas ocasiones que nos perdemos por oscuros caminos iluminados sólo por sonrisas fugaces...
Senderos de niebla,
Praderas de yerma hierba,
Bosques, colinas y arroyos perdidos
Cansados de ser ellos mismos.
Sustituidos sin permiso,
Reemplazados sin sentido,
Por otros con mayor colorido
O aparente calor que, a su vez, es frío.
Un árbol, sin rumbo ni destino
Árbol que creció raudo,
Lleno de cicatrices en su tronco de caucho.
Causadas por el arma más afilada,
De ella, su recuerdo, fue vil espada.
Regaló semillas de amor,
Esporas cargadas de pura pasión
Escapando a la costumbre de la aleatoriedad,
Marcadas por su fragancia vulgar
A su vez, tan especial.
Aquel árbol se separó del camino
y al cielo y sus estrellas puso por testigo
que, para encontrar un atajo, así lo hizo
sin brújula, mapa o brillo
que iluminasen aquel incógnito abismo.
No hiciste nada para traerlo de vuelta,
para aceptar aquella verdad,
turbia cono la neblina espesa,
negada por verdes hojas
cargadas de ingenuidad.
Se hizo polvo y voló lejos
a lomos del sucio viento.
Y no existió vivaz incendio
capaz de apagar esa brecha en su tiempo.
Regaló su ser
Anclado, estancado en el ayer
Sensación y pensamiento negados
Creyendo ser un fracasado
Derrotado, intentado, malogrado
Todo ello por haber amado
Vencido en su intento
alimentado en su tormento
En el suelo, yacido
Espera el anhelado momento
De ponerse en pie.
Hazlo para él
con manos nacidas del querer.
Ahoga su ayer
Y de tu promesa del mañana
Hazle beber
A aquel jóven árbol
que amó sin saber.
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